viernes, 3 de julio de 2009

Módulo de Construcción de la Ciudadanía, 3º año Secundaria

Escuela Adventista de Mar del Plata

Construcción de la Ciudadanía

3° E.S.B.

Docente: Eduardo L. Pena

Año: 2009

MODULO DE

TRABAJO DOMICILIARIO

Actividades:

1) Realizar una lectura minuciosa del artículo titulado “La seguridad vial, un problema de todos

2) Define:

- peatón

- usuario de transporte público de pasajeros

- conductor de vehículos.

3) En internet: Busca datos estadísticos en cuanto a la cantidad de muertos por accidentes de tránsito al año, tanto en el Mundo como en Argentina y en Mar del Plata.

4) Relata dos accidentes automovilísticos en el último mes en nuestra ciudad, menciona el medio periodístico utilizado (diario, noticiero), lugar del hecho, actores participantes.

5) Describe las principales avenidas de tu barrio, identifica 5 puntos de tu ciudad problemáticos en cuanto al tránsito.

6) Observa la cantidad de autos que pasan en 1 hora por la calle en la que está emplazada tu casa, menciona si posee algún tipo de señalización vial y la cantidad de transeúntes.

7) Recolecta información sobre seguridad vial, e indica -al menos- 30 señales de tránsito.

8) Redacta un informe (mínimo una carilla) en la que explicites al menos 5 propuestas que podrías llevar a cabo como estudiante para generar conciencia en la población, con el fin de mejorar sustancialmente el tránsito.

La seguridad vial, un problema de todos

Introducción

La Organización Mundial de la Salud ha categorizado como "epidemia" a los siniestros de tránsito, pues constituyen la décima causa de muerte en todo el mundo y se proyectan, si no se toman medidas al respecto, como la tercera causa de mortalidad mundial para el año 2020.

En el año 2005, el defensor del pueblo de la Nación, organizaciones de la sociedad civil, la Organización Mundial de la Salud y distintas instituciones públicas elaboraron un informe especial sobre seguridad vial, en el que se recomienda a las autoridades nacionales, provinciales y municipales prever las medidas necesarias para resolver la problemática vial.

Dada la magnitud del problema, se hace necesario un compromiso público y social para resolverlo.

Entre las recomendaciones y propuestas plasmadas en el informe citado se destaca la necesidad de la educación vial para todos los niveles de enseñanza -desde el Inicial a los universitarios y de posgrado- como una de las condiciones esenciales para un abordaje significativo. Teniendo en cuenta al factor humano como la causa más importante de siniestralidad en el tránsito, se considera que la educación es la estrategia fundamental para la prevención.

Considerando la magnitud del problema, el 30 de noviembre de 2006, el Poder Ejecutivo Nacional declaró el año 2007 como el "Año de la Seguridad Vial", a través de decreto 1.724. Pues, constituye un objetivo prioritario para el Gobierno Nacional dar solución a la problemática vinculada con la seguridad vial, aplicando políticas de prevención que contribuyan efectivamente a disminuir el número de víctimas de accidentes de tránsito y las consecuencias de los daños materiales ocasionados por los mismos.

Está comprobado que, de los tres componentes que interactúan en el sistema del tránsito (el ser humano, el vehículo y el ambiente), es el ser humano el causante principal de los siniestros de tránsito. Por eso, la educación sistemática constituye uno de los pilares principales de acción pública para la seguridad vial y la prevención de accidentes.

La inseguridad vial conlleva un problema de derechos, porque vivir, gozar de la salud y de la integridad física y psíquica, transitar libremente, movilizarse, permanecer en el espacio público y participar de todos los eventos sociales y culturales que se desarrollen en ese ámbito son derechos fundamentales reconocidos en el ordenamiento nacional y en los sistemas jurídicos provinciales. El Pacto de San José de Costa Rica expresa en su artículo 5º: "Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, moral y psicológica", y en ello se funda la reparación civil.

Niños, jóvenes y adultos debemos estar preparados para cuidar nuestra propia vida. Es necesario comenzar esta preparación desde pequeños, en la familia, la escuela y la sociedad en general. Ya desde el Nivel Inicial se tratan los valores, los deberes y derechos de las personas: en ese marco podemos empezar a educar al transeúnte.

Noción de tránsito

Antes de comenzar a desarrollar los diferentes enfoques de la temática resulta imprescindible abordar algunas definiciones. En primer lugar, la definición de "tránsito".

De las diferentes definiciones existentes, elegimos la que entiende "el tránsito como el desplazamiento de vehículos y personas a lo largo de las vías de circulación bajo un sistema convencional de normas". Desde este punto de vista, el tránsito es un sistema organizado y conformado por el hombre. Todas las personas que circulan por la vía pública hacen una parte del mismo, en interdependencia los unos con los otros. Cada vez que alguien "sale" de su casa, "entra" a formar parte de un todo en movimiento. A todos los que se desplazan, los une el objetivo común de circular de un punto a otro. Cada uno depende de los otros para que el objetivo se cumpla. La conducta individual de cada uno condiciona e influye sobre la de los demás y viceversa. Cada usuario de la vía es responsable de una parte del tránsito (Isoba, María Cristina, El desafío de la educación vial, Revista Luchemos por la Vida, Nº 0, 1994).

Si bien la seguridad del sistema depende también de los otros elementos que lo conforman (la claridad y efectividad de las reglas que lo ordenan, las condiciones adecuadas del camino y su señalización, y las de los vehículos, que circulan en él) son las personas, los usuarios de la vía (peatones, conductores y pasajeros), quienes en cada momento y en cada lugar, con su comportamiento, terminan de conformar y definir las características del mismo. Todos los usuarios de la vía pública tienen derecho a circular libremente por la vía pública, y todos comparten, en tanto "hacedores" del sistema, una cuota de responsabilidad para que ello sea posible.

Noción de accidente

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra "accidente" como "suceso eventual o acción de que involuntariamente resulta daño para las personas o las cosas".

La ley Nacional de Tránsito 24449, en su artículo 64, considera "accidente de tránsito" a "todo hecho que produzca daño en personas o cosas como consecuencia de la circulación".

Estas definiciones, en especial la de "accidente", acerca de un hecho que puede suceder o no (eventual), y que no es producto de la voluntad, deja lugar a pensar que es algo inevitable; sin embargo, esta creencia, muy generalizada, que se pone de manifiesto comúnmente ante el relato informal y cotidiano de esta clase de sucesos, no es cierta. Un accidente siempre es no intencional, pero también en la mayoría de los casos puede evitarse tomando algunas precauciones. El análisis detallado de los accidentes de tránsito ocurrido revela que la mayoría de ellos obedecen a causas precisas que podrían haberse evitado. Los accidentes son situaciones posibles de suceder si se dan determinadas condiciones. Conocer y evitar esas condiciones es reducir la posibilidad de que suceda. Es por eso que en los países más avanzados en seguridad vial se han tomado medidas diversas que produjeron significativas bajas en los índices de mortalidad y morbilidad.

Revertir el sistema fatalista de creencias acerca de los accidentes de tránsito constituye una tarea educativa esencial para el desarrollo de una cultura de la prevención.

La necesidad de repensar el término "accidente"

La creencia en el accidente como fatalidad inevitable preocupa a los expertos de todo el mundo, por lo que en algunos ámbitos se procura el uso de otras palabras que no refieran a la inevitabilidad, tales como choque, colisión, incidente.

Entonces, aunque la construcción "accidente de tránsito" es usada habitualmente para referirse a los distintos sucesos en que intervienen vehículos y personas, con su secuela de heridos y muertos, enfatizamos en la necesidad de repensar ese término y considerar cuántas veces los "accidentes" tienen poco de accidental y podrían haberse evitado con medidas de prevención adecuadas.

Revisar la definición de accidente nos permitirá recordar que la palabra encubre factores -error humano, descuido, en ocasiones desprecio por la vida ajena- que son la causa de muchos de los así llamados "accidentes".

Veamos lo que menciona al respecto el informe del defensor del pueblo, antes citado:

· Según su acepción más corriente, el accidente refiere a un suceso imprevisto, generalmente desgraciado, que altera la marcha normal de las cosas. Al sugerir que se trata de un suceso inesperado, el uso de la palabra accidente obstaculiza el estudio de la problemática, dado que un accidente no es producto del azar ni de la fatalidad, ni tampoco intencional, en el sentido de que se quiera conscientemente producir un daño.

· La palabra accidente tambiénse utiliza para describir el error humano. Esta utilización tiene como resultado la exclusión del sujeto de la secuencia que deriva en una lesión no intencional, haciendo imposible analizar las acciones que conducen a la conducta de riesgo.

· La producción de un accidente también suele atribuirse al destino o al designio divino. Esta creencia, al funcionar como premisa, impide la toma de conciencia de los factores determinantes del hecho y dificulta la implementación de estrategias para prevenir su ocurrencia (Loimer, H.; Dr. Iur, M.; Guarnieri, M.: "Accidents and Acts of God: A History of the Terms" Am.J.Public Health. 1996; 86:101).

Por todo lo anterior se sugiere que se analicen en clase distintos "accidentes" -no sólo de tránsito, sino por ejemplo aquellos que ocurren en el hogar (una intoxicación con productos de limpieza, una electrocución, por ejemplo)- como medio de instalar en los alumnos desde la más temprana edad la noción de prevención, fundamental para una vida sana.

Noción de anomia

En tanto espacio de intersección social, el tránsito en nuestro país muestra una característica central en esta sociedad: la tendencia anómica, es decir, cierto desprecio por las normas y su cumplimiento. Se trata, en particular, de un tipo específico de anomia, descripta por Carlos S. Nino en su libro Un país al margen de la ley (Buenos Aires, Emecé, 1992): la anomia "boba"

Según este autor, existen distintos tipos de ilegalidad. Uno de ellos es la desviación individual que ocurre cuando los individuos encuentran conveniente para sus intereses dejar de observar la ley, esperando beneficiarse por ello dada la probabilidad del comportamiento de otros. Otro tipo de ilegalidad se presenta cuando se desarrolla un conflicto social que lleva a un sector a desconocer la autoridad que dicta las leyes en cuestión.

Pero el tipo de ilegalidad llamada por Nino "anomia boba" es de diferente índole, porque implica situaciones sociales en las que todos resultan perjudicados. Se trata de una anomia boba pues no es el resultado de intereses o valoraciones que la ley no pudo satisfacer y que se busca satisfacer al margen de ella.

En una sociedad que padece una anomia boba todos violan la ley hasta tal punto que, por hacerlo, nadie obtiene ventajas sobre otros. Todos salen perdiendo. Así, esta sociedad podría quedar representada por la imagen de dos conductores que no respetan los semáforos pero no llegan más rápido a ningún lado sino que chocan y se arruinan o se matan. En el caso del tránsito, la anomia es "boba" porque nadie se beneficia más que por un momento, y finalmente todos se ven ampliamente perjudicados.

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